"TE DOY EL PODER DE LAS LLAVES"

Una conversación telefónica entre James Alison y el Papa Francisco

Juan Rauld

Fragmento del artículo publicado originalmente por la Revista Mensaje, de Santiago de Chile, el 22 de enero de 2020.


"HACER LÍO"

El 2 de julio de 2017, tiempo después de que la Congregación para el Clero lo había notificado de querer pasarlo al estado laico, el sacerdote James Alison vio que a su teléfono celular entraba una llamada procedente de un número oculto. Respondió.

–Soy el papa Francisco –escuchó.

–¿En serio?

–No, en broma, hijo –en tono de buen humor, el acento argentino se alcanzaba a notar.

Y así comenzó una conversación telefónica que hoy recuerda en detalle, pues en ella oyó cómo el Pontífice le decía:

"Quiero que camines con completa libertad interior, siguiendo el espíritu de Jesús. Y te doy el poder de las llaves. ¿Entiendes? Te doy el poder de las llaves".

El diálogo se mantuvo por varios minutos, en él incluso recordaron a amigos y conocidos en común, y el Papa se despidió pidiéndole que mantuviera la discreción: "Rece por mí. Me pondré en contacto nuevamente con usted".


Hasta el momento de recibir esa llamada, el sacerdote James Alison vivía un tiempo de incertidumbre. Desde años antes, en su condición de religioso dominico, por haber asumido públicamente su homosexualidad y pedir a la Iglesia una mejor acogida a los homosexuales, estaba recibiendo críticas y presiones desde la jerarquía. De esa tensión resultó finalmente que la mencionada Congregación le notificara que sería pasado al estado laico: lo sería, mediante una "laicización forzada", en una fórmula que no ofrecía razones. Apeló a esa decisión, sin obtener respuesta.

Después de eso, cuestionando la pertinencia de la sanción y preguntándose cómo perseverar en su vocación religiosa, el sacerdote aprovechó una audiencia de su maestro de novicios con el Papa para enviar a éste una carta privada. En ella expresaba que la medida adoptada en su contra olía a aquel "curialismo autorreferencial" tantas veces denunciado por el propio Francisco. Y que, por el contrario, lo que él había hecho era precisamente asumir la invitación pontificia a evangelizar en alguna periferia existencial y "hacer lío". La respuesta a eso fue el llamado telefónico en el que desde la más alta instancia de la Iglesia se le trataba como sacerdote, otorgándosele jurisdicción universal para predicar el Evangelio y escuchar confesiones.

- JAMES ALISON: Por la historia que he vivido, dejé de ser fraile dominico, pero finalmente en gran medida me he dedicado a hacer misión en distintos países, con un itinerario, como curiosamente es la vocación de la Orden de Predicadores de los Dominicos. Acompaño y busco animar a las personas que se preguntan cómo pueden vivir plenamente su fe o su participación en la Iglesia, siendo homosexuales.


- Como teólogo, me dedico fundamentalmente a estudiar el pensamiento del filósofo francés René Girard, a escribir teología a partir de su pensamiento. Mi otra opción vital es aportar a la comprensión de las realidades que involucra la diversidad sexual. Hay cristianos con distintas condiciones sexuales que no se sienten acogidos en la Iglesia.

ENTREVISTA: "EL PROCESO ME RESULTA MÁS IMPORTANTE QUE LA META"

MENSAJE: Se ha asumido que el papa Francisco ha hecho un cambio de mirada, más abierta, respecto de los gays, y que eso es un proceso en pleno desarrollo.

JAMES ALISON: Ante los homosexuales laicos, el papa Francisco ha sido siempre comprensivo. Asume que a ellos se les debe acompañar para que vivan su fe. Les ha abierto las puertas en ese plano y ha apoyado los esfuerzos de quienes buscan terminar con discriminaciones, pese al esfuerzo en contrario que hacen algunos "dinosaurios" en el Vaticano.

MENSAJE: ¿Qué apertura le gustaría a Ud. observar en la Iglesia respecto de cómo se acoge a los homosexuales?

JAMES ALISON: Ahora el proceso me resulta más importante que la meta. Un paso que me gustaría ver, en ese sentido, es una revisión del Catecismo, que contiene una enseñanza falsa al suponer que todo ser humano está destinado a ser heterosexual, a realizarse en el matrimonio y a estar abierto a la reproducción.

Recordamos la habitualmente mencionada declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de octubre de 1986, en que se decía que "la particular inclinación de la persona homosexual, aunque en sí no sea pecado, constituye sin embargo una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada".

La única manera de que esa idea se mantuviera válida sería sobre la base de considerar que las personas LGBTIQ+ seríamos "heterosexuales defectuosos".

Desde la segunda mitad del Siglo XX se considera que la homosexualidad es una variante minoritaria no patológica de la condición humana. Y entonces los jóvenes homosexuales pueden verse aceptados por ser como son. Esta opción es más cercana a la fe católica profunda. Hacia allá se avanza, aunque es cierto que muchas veces en el mundo clerical es sicológicamente muy complicado aceptar esto.

MENSAJE: ¿En qué sentido son sus reflexiones al respecto cuando hace acompañamiento a grupos de diversidad sexual?

JAMES ALISON: Un punto es que los católicos necesitamos descubrir en qué consiste el "bien" para las personas LGBTIQ+. Me interesa asumir esa reflexión como un proceso, no como una definición ya lograda. No podemos alcanzar una conclusión todavía. La nuestra es la primera generación que comienza a estudiar esto. Antes no existía este trabajo de reflexión y de conciencia. Las personas gays necesitamos descubrir en qué consiste el bien al que estamos llamados a participar.

MENSAJE: ¿Qué avance ha hecho en esa pregunta?

JAMES ALISON: Tendremos que aprender en qué consiste una buena manera de vivir como pareja homosexual y si ese modo de vivir es, o no es, exactamente el mismo que de un matrimonio heterosexual.

Sin embargo, la cuestión espiritual nos interesa mucho. Es decir, cómo observamos una pareja homosexual cuando nos ocupamos de lo espiritual. Se trata de zanjar qué tipo de testimonio surge a partir del matrimonio entre personas del mismo sexo. Tal vez, al fin y al cabo, sea el mismo testimonio que idealmente daría una pareja heterosexual. Hay que reflexionarlo. No tenemos experiencia en eso, no hay suficientes antecedentes. Mi generación no lo va a saber. Lo sabrán en el futuro quienes hoy son niños.

NOSOTROS

La Red Católica Arcoíris México (REDCAM) es una organización diseñada para convocar a todos los grupos católicos LGBTI+ de México para lograr la plena inclusión religiosa y social a través de una Iglesia Católica renovada.

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